"For we apostles are sent to expound the sayings of Him who has sent us; we are not commissioned to say anything of our own." (PeterĀ Recognitions XXXIV)

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Por Que Jesus No Viene  -- PDF version / traducion in ingles

Generación llega y generación se va anunciando que Jesús viene pronto, pero al igual que la anterior, cada generación de creyentes que llega, tiene que retirarse de este mundo sin haber podido presenciar el cumplimiento de lo que más esperaban, ya que Jesús no ha vuelto. ¿Y nosotros? ¿Qué queda para nosotros? ¿Seremos otra generación más que repetirá el mismo mensaje de siempre y con la misma ausencia de resultados? ¿O habrá algo que podamos hacer para que esta vez Jesús sí regrese?

 Probablemente dirás que no puede tardar mucho más ya que casi todas las señales previas a su venida se han cumplido, me refiero a señales como guerras mundiales, epidemias generalizadas, crisis económicas globales, terremotos abundantes y frecuentes, etc. Pero no olvidemos que estas señales solo marcarían ‘el principio’ del fin: “todo esto será principio de dolores” (Mateo 24:8). Sin embargo hay una que el Maestro destacó como LA MÁS IMPORTANTE DE TODAS LAS SEÑALES ya que sería LA ÚLTIMA, LA QUE PRECEDERÍA A SU SEGUNDA VENIDA: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

 Claro que para muchos esta señal YA SE HA CUMPLIDO debido a que gracias a la proliferación de medios de comunicación masiva como la radio, la televisión, la telefonía, el Internet y las redes sociales, si ha habido alguna generación en la que el evangelio ha sido predicado en todas las naciones del mundo ha sido esta. Pero entonces ¿por qué Jesús no regresa? Si revisamos detenidamente la profecía, descubriremos la razón. Jesucristo dijo: “muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:11-14).

 Quisiera hacer hincapié en una palabra que aparece DOS VECES en esta profecía, la palabra ‘este’, porque es la llave para develar el misterio. Cuando uno dice ‘este’, claramente está haciendo UNA DISTINCIÓN entre un objeto y otro. Nadie jamás va a decir ‘quiero ESTE producto’ si es el único que existe, ¿verdad? Veamos entonces lo que Jesús NO DIJO, para poder entender lo que DIJO. Él no dijo ‘será predicado EL EVANGELIO en todo el mundo’, sino “será predicado este evangelio del reino en todo el mundo”. Lo que Jesús estaba prediciendo no era que el evangelio llegaría a ser conocido mundialmente recién justo antes de su venida. Si hubiese sido esa su intención habría dicho simplemente que se predicaría ‘el evangelio’, y no ‘ESTE evangelio del reino’. Lo que él estaba anunciando era que la última señal antes de su regreso sería la predicación masiva del MISMO EVANGELIO DEL REINO que él predicaba y NO OTRO.

 Pero ¿acaso el evangelio que se está predicando en todo el mundo no es el mismo que él enseñaba? Bueno, de ser así, Jesús ya habría vuelto, ¿verdad?. ¿Será que existe entonces ‘otro’ evangelio? A ver, si Jesús dijo que no regresaría hasta que EL MISMO EVANGELIO que él anunciaba fuese predicado en todo el mundo, lo que se ha estado predicando masivamente hasta ahora tiene que ser un evangelio ‘diferente’ al suyo y por eso Jesús aun no regresa. Ahora la pregunta es: ¿En qué podría consistir este ‘otro evangelio’? Considerando que ‘evangelio’ significa ‘buenas nuevas’, ¿cuáles podrían ser las virtudes de este ‘otro evangelio’ que, comparado con ‘el camino angosto’ sonaría como verdaderas ‘buenas noticias’ para los cristianos? Sin duda tendría que ofrecer un camino ‘más fácil’ y ‘de menor costo’ para la salvación, algo que casi no requiera esfuerzo alguno por parte de uno y que a la vez nos asegure la entrada al cielo pase lo que pase.

Para poder hacer la debida comparación entre este ‘otro’ evangelio y el original, necesitamos conocer en qué consiste ‘el evangelio del reino’ que anunciaba Jesús, y la forma de averiguarlo es la siguiente: Si Jesús dijo ‘ESTE’ y no ‘aquel’ evangelio, es porque tiene que estar MUY CERCA de su última declaración, por lo que debiéramos poder hallarlo inmediatamente antes o después de lo último que dijo, y vemos que justo en el versículo ANTERIOR encontramos precisamente una referencia a la salvación. Las últimas tres palabras dicen: “el que persevere hasta el fin, éste será salvo”.

 O sea que el ‘evangelio del reino’ que se volvería a predicar en los últimos días consiste nada menos en que para ser salvo hay que ser capaz de perseverar hasta el fin. Y si Jesús se refirió a este mensaje como ‘ESTE evangelio del reino’, es porque ESE ES EL MISMO MENSAJE QUE ÉL PREDICABA. ¿Qué sucedió entonces con dicho evangelio desde los días en que él lo anunciaba?, ¿en qué momento desapareció y apareció otro diferente? ¿De dónde proviene este ‘otro’ evangelio y quién lo introdujo en la Iglesia?

 La prueba de que ‘el evangelio del reino’ se ha dejado de predicar y ha sido reemplazado por uno que ofrece un camino ‘más fácil’ y de ‘menos costo’ para la salvación es el hecho de que tal vez JAMÁS HABÍAS ESCUCHADO QUE PARA SER SALVO HABÍA QUE PERSEVERAR HASTA EL FIN, PERO SÍ ESTABAS FAMILIARIZADO CON FRASES COMO: ‘LA SALVACIÓN ES SOLO POR GRACIA, POR MEDIO DE LA FE’, Y QUE ‘NO ES POR OBRAS’ etc.

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Puede que este subtítulo te sorprenda por razones obvias, pues a simple vista, se supone que Jesús el hijo de Dios, y Pablo, quien siempre se presentó como apóstol suyo, predicaban el mismo evangelio. Pero bueno, hay cosas que uno supone simplemente porque jamás se ha tomado la molestia de verificar si son realmente así. ¿Te atreverías a acompañarme en un análisis de las enseñanzas de ambos para verificar si este subtítulo carece por completo de sentido, o si en realidad existía alguna diferencia entre las enseñanzas del Salvador y las de su supuesto apóstol?

 Para realizar este análisis comenzaré exponiendo lo que enseñaba Pablo sobre la salvación y a continuación lo compararemos con lo que dijo Jesús al respecto; y lo haré de esta manera y no al revés a fin de reservar la sorpresa para el final, ya que es probable que estés MÁS FAMILIARIZADO CON LAS ENSEÑANZAS DE PABLO QUE CON LAS DE JESUCRISTO. ¿Cómo así? Basta escuchar a pastores y maestros en la radio o en la TV para darse cuenta que la mayoría de sus prédicas están basadas casi exclusivamente EN LAS ENSEÑANZAS DE PABLO y que CASI NI CITAN A JESÚS. Si te detienes a escuchar, verás que cualquiera sea el tema sobre el que estén enseñando, casi siempre eligen citar las epístolas de Pablo en vez de los Evangelios. De hecho, lo que es peor, he oído programas enteros en la radio en los que casi NI NOMBRAN A JESÚS sino que se la pasan hablando todo el tiempo del ‘apóstol Pablo’, como les gusta llamarlo: ‘Pablo dijo esto, Pablo dijo aquello’ etc… y de Jesús… ¡Nada! Si no me crees, te invito a que hagas la prueba por una semana y comprobarás que lo que digo es cierto.

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Pablo afirmaba predicar ‘el evangelio de CRISTO’: “todo lo he llenado del evangelio de Cristo”. En sus epístolas esta frase aparece 10 veces: (Romanos 15:9, 29; 1Corintios 9:12, 18; 2Corintios 2:12; 9:13; 10:14; Gálatas 1:7; Filipenses 1:27 y 1Tesalonisenses 3:2).

 Jesús no anunciaba ‘su propio evangelio’, sino ‘el evangelio del reino’: “Jesús vino… predicando el evangelio del reino de Dios” (Marcos 1:14). Dijo además que para eso había sido enviado: “Es necesario que… anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado” (Lucas 4:43), y eso fue también lo que les mandó a sus apóstoles a predicar: “los envió a predicar el reino de Dios” (Lucas 9:2). Vale recalcar que la frase ‘evangelio de Cristo’ APARECE ÚNICAMENTE EN LAS EPÍSTOLAS DE PABLO y que en el resto del Nuevo Testamento NO APARECE, y que la frase ‘evangelio del reino’, de las 7 veces que es mencionada en toda la Biblia, NO APARECE NUNCA en las epístolas de Pablo.

 Pero bueno, eso podría representar una mera diferencia de semántica; lo que importa es EL CONTENIDO, ¿verdad? Si lo que Pablo anunciaba era en verdad ‘el evangelio de Cristo’, entonces sus epístolas debieran estar repletas de las palabras del Maestro y lo que haya sido agregado por Pablo debiera ser IDÉNTICO A LO QUE ANUNCIABA JESÚS. Veamos primero si las epístolas de Pablo contienen o no las palabras de Jesucristo y luego revisemos si el mensaje de Pablo era IDÉNTICO al del hijo de Dios.

 Si tomamos una Biblia de ‘letra roja’ (donde las palabras de Jesús aparecen impresas en rojo) y revisamos las epístolas de Pablo, descubriremos para nuestro asombro que EN NINGUNA DE SUS 13 EPÍSTOLAS JAMÁS CITÓ TEXTUALMENTE A JESUCRISTO, aunque te parezca mentira. Por tanto cuesta creer que lo que Pablo enseñaba fuese ‘el evangelio de Cristo’ si ninguna de sus 13 epístolas contiene las palabras de Aquel a quien él decía representar. Ahora que descubrimos que Pablo no citaba a Jesús en sus epístolas, solo nos queda ver si lo que enseñaba en lo tocante a la salvación al menos NO DIFERÍA en contenido con lo que predicaba Jesús. Veamos entonces si lo que Pablo enseñaba que había que hacer PARA SER SALVO era LO MISMO que había enseñado el Salvador.

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Pablo enseñaba que para ser salvo bastaba con creer que Jesús había resucitado y confesarlo como ‘Señor’. Nada más: “Esta es la palabra de fe que predicamos: Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:8-10).

Jesús enseñaba que para entrar al reino de los cielos no bastaba con llamarle ‘Señor’. Además HABÍA QUE HACER LA VOLUNTAD DE DIOS: “no todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).

 Pablo enseñaba que la salvación era UN REGALO que uno simplemente recibe por fe y no algo que hay que conseguir por obras: “por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe… Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra” (Efesios 2:8-9; Romanos 11:6).

 Jesús enseñaba que nos correspondía a nosotros ‘adquirir’ o ‘ganar’ nuestras almas perseverando hasta el fin: “Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas” (Lucas 21:19 Biblia Jerusalén). ‘Salvaréis’ se utilizó para traducir la palabra griega ‘ktáomai’ que significa ‘adquirir’ o ‘ganar’).

 Pablo enseñaba que la salvación es POR PURA GRACIA y que se recibe de forma GRATUITA E INMERECIDA: “siendo justificados gratuitamente por su gracia” (Romanos 3:24).

 Jesús enseñaba que HAY QUE SER DIGNO de la salvación: “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos… de estar en pie delante del Hijo del Hombre… el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí” (Lucas 20:35; Mateo 10:38).

 Pablo enseñaba que habiendo creído y confesado al Jesús resucitado como ‘Señor’ ya estábamos salvos, resucitados y glorificados porque ‘una vez salvo, salvo para siempre’: “nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (Efesios 2:6).

 Jesús enseñaba que el alcanzar la resurrección y el poder sentarse con él en su trono ESTABA CONDICIONADO A QUE PRIMERO VENCIÉRAMOS: “los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos… al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Lucas 21:36; Apocalipsis 3:21).

 Pablo enseñaba que uno era justificado solo por creer: “en él es justificado todo aquel que cree… y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá” (Hechos 13:39; Gálatas 3:11). (Nota: Pablo utilizó una traducción errónea de Habacuc 2:4. Lo que dice en hebreo es ‘emuná’ que significa ‘fidelidad’ y no ‘fe’: “el justo vivirá por su fidelidad” no ‘por su fe’. Biblia Pueblo de Dios).

 Jesús enseñaba que uno es justificado por medio del arrepentimiento y la confesión: “Dos hombres subieron al templo para orar; uno era fariseo y el otro, publicano… el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador! Les aseguro que este último volvió a sus casa justificado, pero no el primero” (Lucas 18:10-14).

 Pablo enseñaba que para ser salvo NO HABÍA QUE HACER ABSOLUTAMENTE NADA aparte de creer: “al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4:4-5).

 Jesús enseñaba que para ser salvo HABÍA QUE ESFORZARSE y PERSEVERAR: “Señor, ¿son pocos los que se salvan? …dijo: esforzaos a entrar por la puerta angosta… el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Lucas 13:23-24; Mateo 24:13).

 Pablo enseñaba que la fe y las obras SON OPUESTAS E INCOMPATIBLES ENTRE SÍ, obligándonos a adoptar SOLO UNA de ambas prácticas para ser salvos: “Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa… el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo” (Romanos 4:14; Gálatas 2:16).

 Jesús enseñaba que TANTO LA FE COMO LAS OBRAS SON NECESARIAS para la salvación y que la fe y la obediencia a los mandamientos NO SON ENEMIGAS, sino que AMBAS VAN DE LA MANO: “El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6:47), y “El que guarda mi palabra, nunca verá muerte” (Juan 8:51). En el libro de Apocalipsis, también conocido como “La revelación de Jesucristo” (Apocalipsis 1:1), nos dice que ‘los santos’ son “los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12).

 Pablo enseñaba que para ser salvo no era necesario cumplir la ley de Dios: “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gálatas 2:16).

 Jesús enseñaba que para ser salvo había que cumplir la ley de Dios: “un intérprete de la ley se levantó y dijo… Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿qué está escrito en la ley?… Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo… haz esto, y vivirás” (Lucas 10:25-28). “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El le dijo… si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mateo 19:16-17).

Pablo enseñaba que en la cruz Jesús había abolido y anulado la ley: “aboliendo en su carne… la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas… anulando el acta de los decretos… quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Efesios 2:15; Colosenses 2:14).

 Jesús enseñaba que no había venido para abrogar o anular la ley, sino todo lo contrario: “no… he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17).

 Pablo enseñaba que la ley solo estuvo vigente hasta la muerte de Jesús en la cruz: “¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente (Jesús)… antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley… la ley ha sido nuestro ayo (maestra), para llevarnos a Cristo… Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo… porque el fin de la ley es Cristo” (Gálatas 3:19, 23, 25; Romanos 10:4).

 Jesús enseñaba que la ley permanecería vigente hasta que pasasen el cielo y la tierra en el día del juicio final: “de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18).

Pablo enseñaba que los que intentan obedecer los mandamientos están BAJO MALDICIÓN: “todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición” (Gálatas 3:10).

 Jesús enseñaba que uno ES BIENAVENTURADO al obedecer y que no hay que quebrantar los mandamientos: “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis… ¿Por qué… vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios…?” (Juan 13:17; Mateo 15:3).

 Pablo enseñaba que una vez salvo, uno era salvo para siempre, aunque después llevara una vida de pecado: “…se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre… el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús” (1Corintios 5:1, 5).

 Jesús enseñaba que aquellos creyentes que no se arrepintieran ni se corrigieran NO SE SALVARÍAN, sino que serían echados al infierno de fuego: “¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego” (Mateo 18:7-9).

 Pablo enseñaba que lo que el fuego destruiría sería LAS OBRAS de los cristianos desobedientes y no a los cristianos en sí. En otras palabras, que perderían SOLO SUS RECOMPENSAS pero NO SU SALVACIÓN: “la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego” (1Corintios 3:13-15).

 Jesús enseñaba que los creyentes que no permanecieran en él  SERÍAN ECHADOS FUERA perdiendo no solo sus recompensas, SINO TAMBIÉN SU SALVACIÓN, y que lo que el fuego destruiría será A LOS PROPIOS PÁMPANOS: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos… Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará… El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden” (Juan 15:1-6).

 Pablo enseñaba que en la segunda venida de Jesús TODOS LOS CREYENTES serían llevados con el Señor: “todos seremos transformados… los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados… os decimos esto en palabra del Señor: que… el Señor… descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1Co 15:51-52; 1Tesalonisenses 4:15-17).

 Jesús enseñaba que en su venida NO TODOS los creyentes serían llevados con él: “Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado” (Lucas 17:34-36).

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¿Qué me dices? ¿Podría el evangelio que Pablo predicaba llegar a llamarse ‘el evangelio DE CRISTO’? Claro que no. Existiendo diferencias tan marcadas entre lo que enseñaba él y lo que enseñaba Jesús con respecto a la salvación, se ha hecho evidente que lo que Pablo predicaba era SU PROPIO EVANGELIO y no el de Jesucristo. Curiosamente, en sus epístolas la frase “mi evangelio” aparece 3 veces: (Romanos 2:16, 16:25; 2Timoteo 2:8) y “nuestro evangelio” aparece también 3 veces: (2Corintios 4:3, 1Tesalonisenses 1:5 y 2Tesalonisenses 2:14). En el resto del Nuevo Testamento NO APARECEN las frases ‘mi evangelio’ y ‘NUESTRO evangelio’ sino SOLO EN LAS EPÍSTOLAS DE PABLO.

 Resulta que al quedar en evidencia que predicaba un ‘evangelio diferente’, Pablo trató de justificarse afirmando que el evangelio que anunciaba le había sido revelado a él directamente por Jesucristo de forma personal: “el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo” (Gálatas 1:11-12), lo cual nos lleva a preguntarnos: ¿Será que después de su resurrección Jesús CAMBIÓ EL EVANGELIO y decidió no comunicárselo a ninguno de sus 12 apóstoles sino revelárselo exclusivamente a Pablo?

¿Será que todo el ministerio terrenal del hijo de Dios consistió en predicar un mensaje que solo serviría para un par de años más, y que después sería reemplazado por otro nuevo? ¿Será que tras resucitar de los muertos Jesús MODIFICÓ LOS REQUISITOS para ser salvo y CREÓ UN EVANGELIO NUEVO?, pues de otro modo, lo que hizo Pablo de tomar prestado el nombre del hijo de Dios (que dicho sea de paso NO ES ‘Cristo’, sino ‘Jesús’), y utilizarlo para autentificar un mensaje absolutamente opuesto a lo que el Salvador predicaba sería UNA FALSIFICACIÓN, UN FRAUDE TOTAL. La respuesta es obvia. Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). Las palabras de Jesús SON ETERNAS E INALTERABLES.

 Otra de las razones que dio Pablo para justificar las evidentes diferencias entre su mensaje y el de los apóstoles de Jesús fue que el evangelio ‘suyo’ era solo para los gentiles: “…me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión… el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles… para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión” (Gálatas 2:7-9). Sin embargo, por medio de esta excusa, lo que sin darse cuenta hizo Pablo fue corroborar lo que venimos diciendo desde el principio: ¡Que EXISTEN DOS EVANGELIOS DIFERENTES!

 Con esto no estoy diciendo que ambos sean legítimos, pues que nosotros sepamos, Jesús jamás predicó un evangelio a los judíos y otro distinto a los gentiles, sino dijo que el mismo evangelio del reino debía ser llevado por los apóstoles A TODAS LAS NACIONES: “ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles …les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura… id, y haced discípulos a todas las naciones… cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo… me seréis testigos en Jerusalén… y hasta lo último de la tierra” (Marcos 10:18; 16:15; Mateo 28:19-20; Hechos 1:8). Además el apóstol Juan cuenta que vio “volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo… a toda nación, tribu, lengua y pueblo… Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:1-2). ¿Qué significa esto?, que existe UN SOLO EVANGELIO legítimo, el cual es PARA JUDÍOS Y GENTILES igualmente y consiste en GUARDAR LOS MANDAMIENTOS de Dios Y LA FE de Jesús. Así que no fue Jesús quien modificó el evangelio, ¡FUE PABLO! Solo existe UN EVANGELIO GENUINO, el de Jesús. ¡El otro ES UN FRAUDE! Lo que Pablo predicaba no era ‘el evangelio DE CRISTO’… era el evangelio ‘DE PABLO’.

 Lo sorprendente de esta maravillosa profecía es que no solo anuncia que el mismo ‘evangelio del reino’ que Jesús predicaba volvería a ser anunciado justo antes del regreso del Señor pero de forma masiva, sino que después de su partida habría de aparecer un mensaje diferente dirigido exclusivamente a los creyentes, revelando incluso cuál sería el contenido de dicho mensaje y cuáles serían sus consecuencias. Si no me crees observa lo siguiente: La profecía dice que “muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo…”.

 Para que veas que Jesús estaba hablando de lo que habría de suceder en los últimos días EN LA IGLESIA y no en el mundo, voy a agregar la palabra ‘cristianos’ entre paréntesis dentro del versículo para que entiendas su sentido. La profecía se leería así: “Muchos falsos profetas (cristianos) se levantarán, y engañarán a muchos (cristianos); y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos (cristianos) se enfriará. Mas el (cristiano) que persevere hasta el fin, éste (cristiano) será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo…”. Queda claro que esta profecía no puede ser aplicada a la gente del mundo pues ¿cómo se leería ‘el incrédulo que persevere hasta el fin será salvo’? Obviamente está hablando de los creyentes.

 De modo que si Jesús dijo que solo el que persevere hasta el fin, ‘este’ va a ser salvo, nuevamente está haciendo una distinción dando a entender que habrá otros que no se van a salvar, obviamente aquellos que no perseveren hasta el fin. Pero ¿por qué un creyente podría pensar que su salvación no depende de su perseverancia?, simplemente porque así se lo enseñaron. Considerando que hay millones de cristianos en la actualidad que piensan que la salvación no depende de que uno persevere en la fe sino que es solo por la gracia de Dios y no por obras, y que basta con confesar a Jesús como Señor y creer que Dios le levantó de los muertos y uno ya es salvo, pregunto: ¿No es esto un cumplimiento de lo que Jesús predijo, que “falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos”?

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Reconociendo entonces que millones de creyentes han sido guiados a pensar equivocadamente que al adoptar el evangelio de ‘oferta’ de Pablo han aceptado el mensaje de Jesús y que ya son salvos, ¿se podría calificar de ‘falso profeta’ a Pablo? Comprendo lo sorprendente que puede sonar algo así: ‘¿Pablo?, ¿el gran apóstol?, ¿un falso profeta?’, y esto porque existe la idea preconcebida y errónea de que los falsos profetas SIEMPRE HAN SIDO FRAUDULENTOS desde un comienzo y que solo vienen a causar perjuicio DESDE AFUERA, pero esto no es necesariamente así pues cualquier persona que haya caminado en obediencia a Dios, pero que en algún punto de su andar haya caído en la rebelión y la desobediencia, y sin haberse arrepentido haya continuado predicando y enseñando aun estando fuera de la voluntad de Dios, termina indefectiblemente convirtiéndose en un falso profeta dentro de la misma Iglesia, ya que al justificar su pecado no solo engaña a los demás, sino que les enseña a hacer lo mismo.

 En otras palabras, un falso profeta no es necesariamente aquel que EMPEZÓ MAL, sino aquel que TERMINA MAL. Un buen ejemplo de alguien que habiendo comenzado bien terminó convirtiéndose en un falso profeta fue Balaam. Bajo la guía del Espíritu Santo llegó incluso a profetizar la venida del Mesías: “el Espíritu de Dios vino sobre él… y dijo… Lo veré, mas no ahora; lo miraré, mas no de cerca; saldrá ESTRELLA de Jacob, y se levantará cetro de Israel” (Números 24:17), sin embargo más tarde sucumbió ante la codicia y se descarrió, y como no se arrepintió ni corrigió terminó causando más perjuicios que beneficios al pueblo de Dios. Él fue un buen ejemplo de alguien que empezó bien, pero que terminó mal.

 ¿Será que lo miso le sucedió a Pablo? ¿Desobedeció alguna vez Pablo saliéndose de la voluntad de Dios?, y de ser así, ¿lo reconoció, se arrepintió y lo confesó?, ¿o no hizo nada de lo anterior y continuó predicando y enseñando igual? La Biblia nos cuenta que el Espíritu Santo le había prohibido terminantemente viajar a Jerusalén: “los discípulos… decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén” (Hechos 21:4). Pero  ¿qué hizo? ¡VIAJÓ IGUAL! ¡Desobedeció al Espíritu Santo y se salió por completo de la voluntad de Dios! Pero bueno, ¿quién no ha desobedecido alguna vez saliéndose de la voluntad de Dios? El que esté sin pecado que arroje la primera piedra. Lo importante es si alguna vez se arrepintió y se corrigió, ¿verdad?

 Lo más triste y lamentable es que en el Nuevo Testamento no hay registro de que alguna vez haya confesado su pecado ¡sino todo lo contrario! Pablo se justificó hasta el final. Observa cómo se presentaba después en sus epístolas: “yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles” (Efesios 3:1). Pero ¿era Pablo un ‘prisionero de Cristo’ o un prisionero de su propia porfía?, y ¿fue por tratar de ‘salvar a los gentiles’ que cayó preso o esa era solo una excusa? Pablo no era ‘prisionero de Cristo Jesús’ por la simple razón de que NO FUE JESUCRISTO quien lo envió a Jerusalén, y tampoco estaba preso por causa de los gentiles ya que no fue para convertir GENTILES que viajó a Jerusalén. Allí había JUDÍOS. Pablo es entonces otro buen ejemplo de alguien que desobedeció y se salió de la voluntad de DIOS, pero que jamás se arrepintió ni confesó su pecado sino que SE JUSTIFICÓ Y CONTINUÓ PREDICANDO, escribiendo epístolas y enseñando a la Iglesia. Eso explica cómo llegó a desviarse tanto que terminó por fabricar un evangelio totalmente diferente.

 Ahora, no me malinterpreten. El apelativo ‘falso’ no es con el propósito de denigrar a la persona, pues ¿qué es lo que hace de una persona un profeta falso?, no es la persona en sí, ¡SINO SU MENSAJE! Un falso profeta es alguien que ‘falsea’ el mensaje original, que tergiversa las Escrituras para su propia conveniencia. Y ¿falseó Pablo las Escrituras? Te daré un par de ejemplos: Primero, esto es lo que Pablo CONTÓ: “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia” (Gálatas 3:6). Esto es lo que Pablo NO CONTÓ: “yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (Génesis 18:19). Tampoco contó esto otro: “confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre… por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Génesis 26:3). Pablo OCULTÓ INFORMACIÓN que le resultaría perjudicial para vender su ‘evangelio de oferta’.

 Y acerca de que Abram “creyó a Jehová, y le fue contado por justicia”, la doctrina de Pablo está basada en un ERROR DE TRADUCCIÓN. La traducción correcta sería “creyó al Señor, y se lo contó por justicia” Versión ‘Spanish Sagradas Escrituras’, siendo Abram el que consideró un acto de justicia el que Dios le confirmara su promesa de darle descendencia, y no Dios justificando a Abram por haberle creído. La prueba está en que de haber sido así, ANTES DE ESE MOMENTO Abram aun no habría sido ‘justificado’ por no haberle creído a Dios, ¿verdad? Pero entonces ¿cómo explicas esto?: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia… por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida” (Hebreos 11:8-9). Abram ya le había creído a Dios MUCHO ANTES. Si su justificación fue por haberle creído a Dios, ¿cómo fue que Dios no lo había justificado antes?

 Y segundo, esto es lo que Pablo CONTÓ: “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10), citando supuestamente el Salmo 14:3. Esto es lo que Pablo NO CONTÓ: “Dios está con la generación de los justos” (Salmo 14:5). Solo DOS versículos más debajo la palabra muestra que SI HAY JUSTOS, y no solo uno, ¡sino TODA UNA GENERACIÓN! Partiendo de la base que lo que dice el salmo NO ES: ‘no hay JUSTO’, sino “No hay quien haga lo bueno”, lo que el salmista decía es que entre los necios que dicen en su corazón: “No hay Dios” no hay quien haga lo bueno. Así que Pablo definitivamente ‘falseó’ el mensaje traduciendo o mejor dicho ‘reinterpretando’ ciertos pasajes de las Escrituras y presentando solo las partes que le convenían y ocultando las demás.

 Lo que dificulta el aceptar que Pablo se convirtió en un falso profeta es que escribió cosas muy buenas, pero eso es lógico ya que hubo una etapa de su vida en la que caminó en obediencia a Dios. Pero como luego vino su apostasía, en sus escritos puedes encontrar instancias en las que incluso llegó a contradecirse a sí mismo. Además, nadie está diciendo que ‘todo lo Pablo que escribió estaba mal’, sino que ‘no todo lo que Pablo escribió estaba bien’. Y también uno se pregunta: ‘¿cómo puede ser Pablo un falso profeta si realizó tantos milagros?’. Pero si consideramos lo que enseñó Jesús: “…se levantarán… falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos”, vemos que las señales no avalan necesariamente el mensaje de un profeta. Jesús advirtió que si el mensaje que dicho profeta predica es DIFERENTE A LO REVELADO ANTERIORMENTE POR DIOS, ¡lo que dichas señales y prodigios confirmarían precisamente es que DICHO PROFETA ES FALSO!

 Por eso Jesús advirtió que NO nos dejásemos engañar por las señales y los milagros porque la forma de juzgar la legitimidad de un profeta no es por sus señales, sino POR SUS PALABRAS Y POR SUS FRUTOS. En la parábola del redil nos dijo que debiéramos cuidarnos de cualquiera que se presentase con un mensaje diferente al suyo: “El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador” (Juan 10:1), y en especial que prestáramos atención a qué tipo de fruto producían sus enseñanzas: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces… por sus frutos los conoceréis” (Mateo 15-16).

 ¿Y cuáles han sido los frutos de Pablo y ‘su evangelio’? Ha llegado a desplazar a Jesús. En muchas iglesias actuales la figura principal no es Jesús sino Pablo. En las prédicas, a quién más nombran es a él y lo que más utilizan son sus epístolas en vez de las palabras de Jesús. Las canciones ‘cristianas’ están plagadas de citas de Pablo, sin embargo muy pocas contienen frases del Señor. Pero lo que es peor, la mayoría de cristianos ha aceptado ‘el evangelio de Pablo’ en vez de ‘el evangelio del reino’. (Seguramente que cuando hicimos la comparación de las enseñanzas de ambos, los pasajes que más te sorprendieron fueron los que pertenecen a Jesús, ¿por qué?, porque seguramente ya conocías muy bien el evangelio de Pablo, pero no estabas tan familiarizado con lo que Jesús dijo que había que hacer para ser salvo, ¿o me equivoco?)

 ¿Qué podemos decir entonces de los frutos de Pablo y ‘su evangelio’? Que ha hecho bien la labor del falso profeta que como ‘lobo’ roba las ovejas y las dispersa: “el lobo arrebata las ovejas y las dispersa” (Juan 10:12). Pues digamos la verdad, ¿no ha estado la iglesia ‘dividida’ durante siglos por cuestiones de doctrina, en especial en lo que respecta a la salvación? Si no hubiese aparecido Pablo con un ‘evangelio diferente’ tendríamos todos LA MISMA DOCTRINA. Pero como hasta los que establecieron el canon para la constitución de la Biblia fueron engañados por él, ¡para colmo nos juntaron todo en un mismo libro (me refiero al evangelio del reino y al evangelio de Pablo)! Por eso la Iglesia ha estado dividida. Si solo contáramos con las enseñanzas de Jesucristo no tendríamos este problema.

 Jesús dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil (los gentiles); aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor” (Juan 10:16). Si hubiera solo ‘UNA voz’ Y ‘UN SOLO pastor’, existiría ‘UN SOLO rebaño’, pero como hay MÁS DE UNA VOZ, y como en vez de haber UN PASTOR, HAY DOS, el resultado es que NO HAY UN SOLO REBAÑO ya que ha sido dividido. Así que aquí tenemos la solución para la falta de unidad de la iglesia. Mientras porfiemos en seguir oyendo a más de una voz, y mientras sigamos a otro pastor aparte de Jesús, no podremos tener unidad, sino que seguirá habiendo más de un rebaño. Pero si en cambio NOS VOLVIÉSEMOS A JESÚS y oyéramos ÚNICAMENTE SU VOZ, tendríamos UN SOLO PASTOR y seríamos UN SOLO REBAÑO: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8:31-32).

 Y hablando de los frutos de Pablo y de ‘robar ovejas’ y ‘dividir el rebaño’, ¿recuerdas que él afirmaba ser “de la tribu de Benjamín” (Filipenses 3:5)? Resulta que existe una antigua profecía que pareciera calzar a la perfección con lo que han sido los frutos de Pablo: “Jacob llamó a sus hijos… Reúnanse, para que yo les anuncie lo que les va a suceder en el futuro… Benjamín es un lobo rapaz: por la mañana devora la presa, y a la tarde divide los despojos” (Génesis 49:27 Biblia Pueblo de Dios). Aquí tenemos a uno de los futuros descendientes de Benjamín descrito como ‘un lobo rapaz’ que al principio comenzaría ‘devorando’ la presa y al final terminaría ‘dividiendo’ los despojos. ¿No comenzó Pablo en un principio ‘devorando’ a la iglesia cuando la perseguía, y luego al final ‘dividiendo los despojos’, cuando logró atraer a una inmensa mayoría de creyentes a SU PROPIO ‘EVANGELIO DE OFERTA’ o de ‘LIQUIDACIÓN’ con condiciones mucho más fáciles y cómodas para obtener la salvación, apartándolos así del ‘evangelio del reino’ que predicaba Jesús?

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Hablando de falsos profetas que se presentan “vestidos de ovejas”, ¿cómo se presentaba Pablo? En la mayoría de las 13 epístolas que escribió, lo primero que lees además de su nombre es la palabra ‘apóstol’: “Pablo, apóstol de Jesucristo” (2Corintios 2:1). Pero ¿era Pablo en realidad un “apóstol de Jesucristo”?, ¿o era ese su ‘disfraz’ para que por los creyentes lo aceptaran a él y a ‘su evangelio’? (Recuerda que también afirmaba que su evangelio era ‘el evangelio de Jesucristo’ pero resultó no siendo así).

Jesús dijo: “Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero” (Juan 5:31). Lo que uno pueda decir acerca de sí mismo no cuenta a menos que su testimonio pueda ser confirmado por dos o más personas, así que la forma de averiguar si Pablo era ‘apóstol de Jesucristo’ es según la regla bíblica establecida por Moisés y confirmada por Jesús: “en boca de dos o tres testigos conste toda palabra” (Mateo 18:16). Por tanto, lo que necesitamos aquí son testigos que puedan confirmar lo que Pablo afirmaba, y ya que decía ser apóstol “de Jesucristo”, ¿qué mejor testigo que el propio Señor para verificar si Pablo era o no ‘SU APÓSTOL’?

 ¿Nombró Jesús alguna vez a Pablo como ‘su apóstol’? La Biblia dice que “…pasó la noche orando a Dios. Y… llamó a sus discípulos, y escogió a doce… a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor” (Lucas 6:12-16). Jesús escogió a DOCE, y Pablo NO ESTÁ EN ESA LISTA.

 ¿Será entonces que después de la resurrección Jesús lo escogió para que reemplazara a Judas? La Biblia dice que “En aquellos días Pedro… dijo… Es necesario… que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección. Y señalaron a… José… y a Matías. Y orando, dijeron: Tú, Señor… muestra cuál de estos dos has escogido, para que tome… este… apostolado, de que cayó Judas… Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles” (Hechos 1:15-26). Jesús no lo podría haber elegido como reemplazante de Judas porque cuando Saulo se convirtió, ese puesto YA HABÍA SIDO OCUPADO, y también porque la condición para ser apóstol era haber estado con Jesús: “…en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Mateo 19:28), y Pablo JAMÁS ESTUVO CON JESÚS.

 El único que llegó a llamar temporalmente ‘apóstol’ a Pablo (y a Bernabé) fue Lucas (Hechos 14:4, 14), lo cual es comprensible ya que era su discípulo, sin embargo después de haber subido a Jerusalén y conocer a los verdaderos apóstoles del Señor, Lucas se retractó y jamás volvió a referirse a Pablo de ese modo (Ver Hechos 14 y 15). O sea que no tenemos testimonio alguno en favor del apostolado de Pablo ni de parte del Señor ni de los doce. No obstante, en el Nuevo Testamento sí existen testimonios EN SU CONTRA ya que muchos lo cuestionaban como tal: “Si para otros no soy apóstol…” (1Corintios 9:2) escribió Pablo, y: “el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero” (Apocalipsis 21:14) relató san Juan, número al cual el propio Pablo reconoció no pertenecer: “…apareció… a los doce” (1Corintios 15:5). Los apóstoles del Señor entonces ERAN SOLAMENTE DOCE, y no trece.

 Sin embargo el testimonio más demoledor para las falsas pretensiones de Pablo que demuestra que JAMÁS FUE APÓSTOL DE JESUCRISTO, es el testimonio que el apóstol Juan recibió del propio Señor cuando le dijo: “Escribe… a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso: Yo conozco… que… has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos” (Apocalipsis 1:11; 2:2). ¿Podría Jesús haber estado refiriéndose a “Pablo y sus compañeros” (Hechos 13:13)? Una forma de averiguarlo es la siguiente.

 Sabemos que en la Iglesia había dos bandos que se acusaban mutuamente de ser falsos apóstoles. Por un lado estaban los que negaban el apostolado de Pablo: “para otros no soy apóstol”, y por otro estaba Pablo quien LOS ACUSABA A ELLOS de no ser apóstoles: “éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo” (2Corintios 11:13). ¿Quién decía la verdad, y quién mentía? La solución a esta antigua controversia es sencilla. Si Jesús congratuló a la Iglesia de Éfeso por haber examinado y haberse deshecho de los que ‘se decían ser apóstoles pero no lo eran’, sabemos que UNO de estos dos bandos FUE FINALMENTE ABANDONADO por los creyentes de Asía, y en especial por los de la iglesia en Éfeso. ¿Cuál de los dos bandos habrá sido? ¿Aquellos a quienes Pablo acusaba?, ¿o Pablo y los suyos? La respuesta la dio el propio Pablo: “me abandonaron todos los que están en Asia… en Éfeso” (2Timoteo 1:15, 18).

 Fue allí en Éfeso fue donde se realizó el juicio al que el Señor hizo referencia en Apocalipsis donde Pablo y los suyos FUERON EXAMINADOS Y JUZGADOS POR LA IGLESIA. Alejandro, discípulo de Éfeso (Hechos 19:1, 33) fue uno de los que testificaron en su contra: “Alejandro… me ha causado muchos males… en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras” (que decían ser apóstoles y no lo eran), juicio cuyo veredicto ya conocemos por la propia pluma de Pablo: “…En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon” (2Timoteo 4:14-16). De modo que cuando Jesús se refirió a los ‘se dicen ser apóstoles y no lo son’, ¡ESTABA HABLANDO DE PABLO!

 Por tanto, por más que en sus epístolas se haya presentado como ‘apóstol de Jesucristo’, el testimonio de Pablo no es suficiente para que lo aceptemos como tal y carece por completo de validez, ya que se necesitan 2 o más testigos que lo avalen; ¡mucho menos cuando el mismo Señor testificó exactamente lo contrario! Y si estás pensando en lo que el Señor le dijo a Ananías: “…instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre”, nota que Jesús lo escogió como ‘testigo’ y no como ‘apóstol’ o ‘maestro’, y la razón tampoco era tan ‘glamorosa’: “porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre”. Lo que Jesús le dijo a Pablo fue: “¿por qué me persigues?” y no ‘¿por qué no me sigues?’ (Hechos 9:15-16; 4). Ese no era un llamado al apostolado, ¡era la sentencia de Jesús contra Saulo por haberlo perseguido a él y a su iglesia!

 Por tanto, como aparte del testimonio temporal de su fiel amigo y seguidor Lucas quien posteriormente se retractó, ni Jesús, ni los 12 apóstoles, ni Ananías ni nadie más confirmaron jamás su supuesto apostolado sino que fue todo lo contrario, ha quedado de manifiesto que así como el evangelio que Pablo afirmaba ser ‘el evangelio de Cristo’ y en realidad NO LO ERA, aquel que se presentaba como ‘apóstol de Jesucristo’ resultó que TAMPOCO LO ERA. ¡Con razón Jesús dijo que ‘había sido hallado mentiroso’!

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Incluso antes de bautizar a Jesús en el Jordán, Juan ya anunciaba la llegada del reino: “…vino Juan el Bautista predicando… y diciendo: el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:1-2), y además de anunciar al salvador, apuntaba incluso más allá, a la venida del Espíritu Santo: “Viene tras mí el que es más poderoso que yo… Yo… os he bautizado con agua; pero él os bautizará con espíritu santo” (Marcos 1:8). Lo mismo  sucedió con Jesús. Él “vino… predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio” (Marcos 1:14-15), pero se encargó de indicar que la llegada del reino se debía a la presencia del Espíritu que estaba sobre él: “si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” (Mateo 12:28).

 ¿Y por qué el reino está tan estrechamente ligado al Espíritu Santo? Primero porque sin el Espíritu no hay nuevo nacimiento y sin nuevo nacimiento no hay entrada al reino de Dios: “el que no naciere… del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5), y segundo porque el reino consiste en que los hombres hagan la voluntad de Dios en la tierra así como los ángeles cumplen con ella en el cielo: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). y esa fue la razón principal por la que Dios hizo la famosa ‘promesa’: “…pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra… y os guardaré de todas vuestras inmundicias” (Ezequiel 36:26-29). La venida de Espíritu sería primero para que podamos guardar los mandamientos de Dios. y segundo para darnos poder para evangelizar o repartir dones espirituales herramientas para establecer el reino. El Espíritu entonces es quien nos da ‘poder’ para ‘poder’: “tú puedes, porque mora en ti el Espíritu de los dioses santos” (Daniel 4:18).

Así que Juan 3:16 no es el mensaje completo. ‘El evangelio del reino’ es el mensaje completo, el cual el apóstol Pedro sintetizó tan magníficamente en lo que podríamos llamar su sermón ‘más inspirado’, cuando el Espíritu acababa de descender sobre él: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa… y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:38-39). Jesucristo tenía que venir primero a quitar de en medio el pecado con su sangre: “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29), precisamente para ‘limpiar el camino’ al Espíritu Santo (quien debido a su santidad no habita donde mora el pecado), a fin de que Dios pudiera enviarle a morar en los corazones de sus hijos renacidos. La sangre de Jesús es para el perdón de los pecados, pero no para vivir la vida del reino. Para eso tuvo que venir el Espíritu Santo.

Pero esto nos lleva al siguiente paso. Siendo hijo de Dios, Jesús esperó durante treinta años que el Espíritu viniese sobre él y lo ungiese con ‘poder’ para ‘poder’. Tan pronto eso sucedió, sus primeras palabras en su sinagoga natal fueron: “El Espíritu del Señor está sobre mí… me ha ungido para dar buenas nuevas… sanar… pregonar libertad… vista los ciegos…” (Lucas 4:18), y antes de abandonar este mundo sus últimas palabras a los apóstoles fueron: “quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”, porque “recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Lucas 24:49; Hechos 1:8). El dependió del Espíritu de principio a fin.

Y Jesús no solo demostró ser ‘Espíritu Santo dependiente’ de principio a fin, sino que así enseñó también a sus discípulos: “el Espíritu Santo os enseñará… lo que debáis decirel Espíritu Santo… os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho… os guiará a toda la verdad… y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Lucas 12:12; Juan 14:26; 16:13). Entonces, si después de la partida de Jesús el Espíritu Santo es quien quedaría a cargo de la Iglesia para ayudarnos a hacer la voluntad del Padre, guardarnos del pecado, enseñarnos lo que debemos hablar, guiarnos a toda la verdad, recordarnos las palabras de Jesús, revelarnos las cosas que vendrán e investirnos de poder, ¿no debiera ser el ESPÍRITU SANTO la Persona Divina de quien debiéramos estar dependiendo?

¿No habrá sido por eso que habiendo anunciado a sus discípulos la pronta llegada del Espíritu ascendió al cielo, e inmediatamente después “…estando ellos con los ojos puestos en el cielo… he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo?… Jesús… ha sido tomado de vosotros al cielo…” (Hechos 1:9-11)? Como diciendo: ‘¿No les dijo que pronto viene el Espíritu Santo? ¡Jesús ya se marchó! ¿Por qué siguen mirando al cielo?’ ‘Espíritu Santo dependientes’. ¡Ese era el mensaje! Jesús más tarde dijo: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7; 11; 17; 28; 3:6; 13; 22). ¿Sabías que este es el único mandamiento en toda la Biblia que el Señor Jesús impartió 7 veces seguidas?, ¿no crees que es digno de nuestra más alta consideración? ¿Por qué no se está haciendo entonces? Porque Jesús mismo dijo que no todos ‘tienen oído’, y además porque:

Pablo enseñaba que debíamos depender de ‘Cristo’ ya que él era el que nos daba ‘poder’ para ‘poder’: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece… Cristo poder de Dios… para que repose sobre mí el poder de Cristo” (Filipenses 4:13; 1Coritios 1:24; 2Corintios 12:9).

Jesús enseñaba que debemos depender del Espíritu Santo para recibir ‘poder’ para ‘poder’: “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos” (Hechos 1:8).

Entendiendo esto, veamos lo siguiente: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo… Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas…” y ya conocemos el resto (Mateo 25:1-13). Este comienzo de Mateo 25 más que una ‘parábola’ es la continuación de la ‘profecía’ en Mateo 24, ya que Jesús reveló en ella lo que sucedería con la iglesia previo a su retorno, ¡justo en el tiempo en que su evangelio del reino volvería a ser predicado! Fíjate cómo comienza: “Entonces el reino de los cielos será…

Pues bien, sabemos que todas las vírgenes eran creyentes pues lo llamaban ‘Señor’, que todas sabían que él regresaría a buscarlas y aguardaban su venida, que todas tenían una lámpara, que todas se quedaron dormidas esperándole, que todas escucharon el anuncio y que todas despertaron, que todas arreglaron las lámparas y que todas salieron a recibirle, ¿por qué entonces no todas entraron? ¿Cuál fue el factor determinante?…

¡EL ACEITE! Lo que determinó que unas fuesen tomadas y otras dejadas FUE EL ACEITE. Mientras para unas el aceite NO ERA IMPORTANTE, ¡para otras era IMPRESCINDIBLE! Y ¿qué representa el aceite?: ¡El Espíritu Santo!: “Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió… y… el Espíritu de Jehová vino sobre David” (1Samuel 16:13); ¿y las lámparas?, los testigos y su testimonio: “vosotros sois la luz del mundo… así alumbre vuestra luz delante de los hombres” (Mateo 5:14-16). ¿Qué tenemos entonces en esta parábola profética de las 10 vírgenes?: Dos tipos diferentes de creyentes, unas ‘Espíritu Santo dependientes’ y otras no, ¿producto de qué?, de dos evangelios diferentes, ¡tal como Jesús lo profetizó! ¿Quiénes van a ser llevados?, aquellos que dependan del Espíritu Santo para cumplir con la voluntad de Dios.

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Jesús dijo: “aprended de mí… porque uno es vuestro Maestro” (Mateo 11:29; 23:8). Pablo dijo: “sed imitadores de mí” (1Corintios 11:1). ¿A cuál de los dos vas a seguir?, pues al vernos cara a cara con la verdad acerca de Pablo y descubrir que no era ‘apóstol de Jesucristo’ como decía ser, y que su evangelio tampoco era ‘el evangelio de Cristo’ como afirmaba, nos vemos obligados a tomar una decisión acerca de a quien vamos a seguir de aquí en más ya que NO SE PUEDE SEGUIR A AMBOS A LA MISMA VEZ. ¿A quién vas a seguir entonces?: ¿A Jesús?, ¿o a Pablo? Yo he descubierto que hoy la solución sigue siendo la misma que hace 2.000 años atrás: “Cuando supieron esto los hermanos… le enviaron a Tarso… entonces las iglesias tenían paz… y eran edificadas… y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo” (Hechos 9:30-31). ¡Tenemos que regresar a Pablo al lugar de donde vino para que el Espíritu Santo pueda realizar su labor, ya que no puede ministrar libremente a las iglesias mientras Pablo esté metido entre medio!, y lo que es más importante, si al partir Jesús dejó a la Iglesia en manos del Espíritu Santo, ¿dónde piensas que espera encontrarla cuando regrese? “el Espíritu y la Esposa dicen: Ven” (Apocalipsis 22:17). ¿A quién vas a seguir entonces? ¿A Jesús?, ¿o a Pablo?

Para los que aman a Jesús por encima de todo, la decisión no debiera ser tan difícil, pero para el resto la cosa no es tan fácil, me refiero a aquellos que deslumbrados por la verborrea del supuesto ‘gran apóstol’ han forjado sus creencias más fundamentales siguiendo sus enseñanzas y su ejemplo, ¡y en especial a los que han fundado grandes ministerios cuyo mensaje principal consiste en EXALTAR EL EVANGELIO DE PABLO más que el de JESÚS! ¡A ellos sí que se les pondrá cuesta arriba! Pero las cartas ya están echadas sobre la mesa y la verdad Bíblica es irrefutable: Pablo desobedeció al Espíritu Santo saliéndose por completo de la voluntad de Dios, le mintió a todo el mundo tratando de convencerlos de que era un ‘apóstol’ y forjó todo un nuevo evangelio diferente al que predicaba Jesús, robándole ovejas al ‘buen pastor’ y dividiendo el rebaño. ¿Qué van a hacer entonces? ¿Seguir predicando el evangelio de Pablo?

Para ayudarte a tomar la decisión correcta, permíteme colocarle el último clavo al ataúd de Pablo. Él escribió a los Gálatas: “si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea maldito. Como antes hemos dicho, así ahora… otra vez: Si alguien os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea maldito” (Gálatas 1:8-9  RV 1865). Pablo pronunció una fuerte maldición sobre cualquier ÁNGEL o PERSONA que predique ‘otro evangelio diferente’ al suyo. Habiendo demostrado que ‘el evangelio del reino’ que predicaba Jesús era ‘diferente’ al de Pablo, ¿qué significaría eso entonces?: Que según Pablo… ¡JESUCRISTO ES MALDITO!, y por ende también el ‘ángel del cielo’ con ‘el evangelio eterno’. ¡Así que ahí tienes al lobo disfrazado de oveja! ¡Ése es el gran ‘apóstol’ Pablo del que tanto nos hablaron! ¡Pero ahora le hemos quitado el disfraz! ¿A quien seguirás entonces?

Pablo ESTÁ MUERTO y no te podrá salvar. Su evangelio de nada te servirá en aquel día para reclamar la entrada al reino, ¡ya que vamos a ser juzgados POR LAS PALABRAS DE JESÚS y no por las de Pablo!: “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Juan 12:48). ¡Debemos volvernos urgentemente a las palabras de Jesús antes que sea demasiado tarde!, porque solo él nos puede salvar, siempre y cuando LE SIGAMOS A ÉL: “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor” (Juan 12:25-26). ¿A quién amas más entonces? ¡Eso se verá por a quién eliges como tu único maestro! Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos… El que me ama, mi palabra guardará. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” (Juan 14:15, 21, 23-24).

Si eres de los que aman a Jesús más que a nadie y quieres que vuelva pronto, ya sabes lo que puedes hacer: ¡Haz correr la noticia! Ayuda a que la profecía se cumpla y comienza hoy mismo a predicar el evangelio del reino. Tenemos MUCHOS HERMANOS Y HERMANAS aun por evangelizar, sin mencionar al resto del mundo. Jesús ha abierto delante de ti UNA PUERTA ENORME que nadie podrá cerrar para que divulgues este mensaje por todo el mundo, y por una simple y maravillosa razón: “…porque aunque tienes poca fuerza (por ahora somos pocos), has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre” (Apocalipsis 3:10, 8). Guarda y divulga SU PALABRA y no niegues SU NOMBRE: ¡JESÚS! (como lo llamaban los ángeles, y no ‘Cristo’ como lo llamaba Pablo). Np permitas que SU NOMBRE y SU PALABRA sigan siendo sustituidos.

Y hasta que él regrese, recuerda: “el que persevere hasta el fin, éste será salvo”. Perseverar ¿haciendo qué? Lo que dijo justo antes: “el amor de muchos se enfriará. mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”. Si en medio de la maldad reinante en el mundo, EL AMOR de muchos creyentes se ha de enfriar, la promesa de salvación tiene que ir dirigida entonces a aquellos CUYO AMOR NO SE ENFRÍE, ¿verdad? Por tanto, los que se van a salvar son los que perseveren hasta el fin ¿HACIENDO QUÉ? ¡AMANDO! “¿Qué está escrito en la ley?… amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo… haz esto, y vivirás”. Dios te bendiga.

Escrito por el hermano José.

Puedes escribirnos a:  This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it


You Tube Videos

 

Aquí te envío los enlaces de los primeros capítulos. Los demás los encontrarás a continuación de estos.

1° ¿Por Qué Jesús No Viene? https://www.youtube.com/watch?v=h9gJmETT-bI

2° El Que Persevere Hasta El Fin https://www.youtube.com/watch?v=u2kvwv6DPRc

3° Perseverar... ¿Haciendo Qué? https://www.youtube.com/watch?v=sYrLA__GHkY

4° El Evangelio Sustituto https://www.youtube.com/watch?v=q01f9A2h47M

5° Un Gran Engaño Anunciado https://www.youtube.com/watch?v=HIjB2lREMRA

6° ¡A Él Oíd! https://youtu.be/0_jsF_G5laU

7° Mis Palabras. https://www.youtube.com/watch?v=uTJELfVPjjg

8° Una Puerta, Un Camino, y Un Destino.

https://www.youtube.com/watch?v=sYrLA__GHkY